GRAJAL DE CAMPOS

POBLACION
289 Habitantes

SUPERFICIE
25,4 Km2

CARACTERISTICAS
Este municipio que tan solo se compone de Grajal de Campos, es bañado por el río Valderaduey, ubicado al pie de un pequeño altozano donde se sitúan las construcciones y desde donde se divisa la amplia y diáfana planicie de esta parte de la provincia de León. Es una villa de extraordinario interés, cuyos orígenes se remontan a Tiberio Sempronio Graco en el ano 177 a.C. y que según la Crónica de Vampiro se cita como Graliare en tiempos de Alfonso III. Fue reconstruida tras la destrucción llevada a cabo por Almanzor en el s.X. Sampiro la cita en su crónica como escenario de la victoria de Alfonso III sobre Bermudo el Ciego, quien después daría muerte a Raimundo de Borgoña, primer esposo de la reina Dona Urraca, en esta misma localidad y cuyos restos acompañaría al arzobispo Gelmirez hasta Compostela. Situado a la entrada del pueblo, destaca el castillo de Grajal, hermoso y sólido edificio de planta cuadrada rematada con torres en sus cuatro esquinas, levantado en piedra caliza y que aun hoy conserva almenas, saeteras y un único cañon, fue edificado por Hernando de Vega, señor de Grajal, a finales del s.XV sobre otra fortaleza del s.X, con un estilo que funde el goticismo y la estética renacentista. La fortaleza sintió los envites de Almanzor que en parte la destruyo y el asedio de Pedro I de Castilla. La villa fue señorío con Juan de Vega, hijo de Hernando de Vega y Blanca Enriquez, quien llego a ser embajador en Roma y Virrey de Sicilia y quien Felipe II convirtió en condado. También a Hernando de Vega se le atribuye la construcción del palacio de los Condes de Grajal, reconstrucción de otro que levantara Alfonso III según cita la Crónica de Sampiro. Considerado como uno de los mejores ejemplos del arte renacentista en la provincia de León, destaca en la villa por su estilo y plantío. Data del s.XV, cuyo autor se baraja el nombre de Lorenzo de Adonza o de algún maestro del circulo de Lorenzo Vázquez o cercano a Alonso de Covarrubias, quien se encargo de la decoración, debido a las semejanzas estilisticas que presenta, por encargo de Hernando de Vega. La importancia que debió tener la villa Grajal se constata en las seis parroquias que existieron en el lugar. Destaca su actual iglesia de San Miguel, perteneciente al s.XVI y que tendrá categoría de basílica hasta finales del s.XIX. El templo que conserva una portada románica construida en ladrillo, junto a la cual se yergue una torre morisca, con arcos semicirculares y remata con capitel y puntiaguda linterna, esta compuesta por tres naves, cuyos arcos escazanos se apean sobre columnas toscanas, cuyas bóvedas están cubiertas con yeserias realizadas en el s.XVII por Jose Guerra. La capilla mayor data del s.XVI, construida en un estilo gótico tardío ya influenciado por el arte renacentista y que como peculiaridad presenta la comunicación existente entre la iglesia y el palacio por medio de una ventana en alto, defendida por una bella reja semigotica. La iglesia conserva unos bustos relicarios en madera del s.XVI, regalo que recibió de manos del Papa Paulo III, la esposa de Juan de Vega, Leonor Osorio, quien a su vez los cedió como donación a la iglesia de San Miguel, segun consta en los documentos de 1548. A las afueras de la población, se encuentra el convento de las franciscanas descalzas de Ntra. Sra. La Antigua, fundado por Juana de Vega y Tomasa de Borja en el s.XVI. Hubo, asimismo, un hospital del s.XVII bajo el patrono Santiago, donde a finales del s.XVIII impartía su enseñanza una cátedra de gramática. Un paseo por las calles de la villa descubrirá al visitante otros lugares de interés como es la ermita de la Virgen de las Puertas, nombre recibido por su situación sobre la puerta de la villa, así como las buenas muestras que presenta esta localidad de arquitectura popular que se refleja en casas, rejas y bodegas. Sus festividades se centran en San Miguel Arcángel, cuya celebración es el 8 de mayo, San Roque el 16 de agosto y la romería de Ntra. Señora de las Puertas que se lleva a cabo el 8 de septiembre. Sus terrenos son dedicados en su mayoría al cultivo de cereal, pero también cabe destacar su gastronomía, donde se encuentran especialidades como el lechazo asado en cazuela de pereruela, las confituras caseras y artesanales como las mariquitas, los sequillos y obleas, que se elaboran desde el siglo pasado y han llegado a ganar medalla de oro en la exposición de Gijón, así como las típicas y populares sopas de ajo.