SANTA Mª DEL MONTE DE CEA

LOCALIDADES
Banecidas, Castellanos, Villacintor y Villamizar.

POBLACION
361 Habitantes.

SUPERFICIE
95,2 Km2

CARACTERISTICAS
El municipio de Santa Maria del Monte de Cea esta compuesto por cinco poblaciones: Banecidas, Castellanos, Villacintor, Villamizar y Santa Maria del Monte de Cea, al que cariñosamente sus vecinos la llaman Sana Mar del Monte por su extenso nombre. Este municipio, antiguamente encabezado por Villamizar, ocupa una parte de la llanura meseteña que se extiende entre los ríos Esla y Cea, con un cerro testigo en el propio Villamizar de mas de 900 metros que representa la máxima altitud. La historia de Santa Maria del Monte de Cea aparece documentada ya en el s.XII por primera vez en el Monasterio de Sahagún, donde recibe el nombre de Santa Maria de Valle Cespite, pero dos siglos después se cita reiteradas veces con la denominación actual. Las cuatro poblaciones restantes del municipio aparecen documentadas en tiempos mas tempranos. Banecidas, Castellanos y Villamizar se nombran en el s.X. Los escasos arroyos que desembocan en el Cea como el arroyo del Valle de Arriba que pasa por Santa Maria del Monte y Banecidas, el Fazuelo por Castellanos o el Sedano por Villamizar, componen la exigua red fluvial del municipio, cuya agricultura se ha basado por costumbre en el cereal y en el viñedo, siendo característico de esta zona la variedad de Prieto Picudo. Con sus arroyos y con excepción del valor natural que supone el encinar de Las Carboneras, una extensa alfombra boscosa que se considera continuación de la dehesa de Valdelocajos, hay que destacar su patrimonio religioso. La iglesia de Villamizar, restaurada recientemente, posee una magnifica portada que probablemente pertenezca al gótico tardío. La iglesia de Villacintor, dedicada a Santa Eulalia, cuenta con unos extraordinarios frescos en su interior del s.XVI y se destaca también, en esta población, la ermita de San Roque, construida en tapial. Se completa la vistosidad de esta comarca de tradición agraria con la arquitectura popular, donde se pueden observar bodegas, palomares, corrales y tapias que resurgen a la margen del Cea. Su festividad se enmarca en la celebración de Nuestra Señora del Rosario, celebrada el 7 de octubre de cada año.